martes, 9 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia


Cuando yo cursaba la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad de Sonora, me inicié como profesora en una escuela secundaria particular impartiendo la materia de Español, porque sentía la necesidad de trabajar para colaborar en la economía familiar.
Durante mi educación básica y media, la materia de español nunca fue mi favorita, a pesar de esto me gustaba ser profesora y me la pasaba bien con los niños, sentía que me desempeñaba perfectamente, pero en realidad lo hacía como iba saliendo cada día sin utilizar alguna técnica didáctica o pedagógica planeada de antemano. Seguía los ejercicios de un libro de texto que en la misma escuela nos proporcionaban tanto a los maestros como a los alumnos, y cuando era necesario les explicaba algo o les demostraba el procedimiento de algún ejercicio, para que ellos posteriormente hicieran lo mismo o algo similar. En la misma escuela secundaria, me ofrecieron dar clase de Historia a adultos por las noches pero de nivel preparatoria, y como siempre me han gustado los retos, acepté con la condición de que me dieran un libro con los temas a tratar, pensando que sería fácil, pero cual sería mi sorpresa, que mis alumnos sabían más de Historia que yo y me ponían en tremendos aprietos. Sin querer implementar alguna dinámica en el grupo, se daban grandes discusiones y debates, cosa que en vez de causarme satisfacción, me hacían sentir una tremenda angustia, ya que por mi falta de preparación en la materia y mi inexperiencia como maestra, no podía controlar estas dinámicas. Aquí lo que logré fue aprender Historia más que mis propios alumnos. A pesar de esto, logré terminar el año escolar en este trabajo, pero a partir de esta experiencia, me hice el propósito de jamás volverme a desempeñar como profesora.
Terminé la carrera de Ingeniería Civil y tuve la suerte de resultar seleccionada para realizar un curso de capacitación para trabajar en la Secretaría de Comunicaciones y transporte en el área de conservación de carreteras de pavimentos flexibles. Estuve desempeñándome como Residente de conservación en ésta dependencia durante un año. Era muy joven y soltera por lo que resultaba una gran aventura para mí andar siempre viajando en la carretera dirigiendo y supervisando la obra, estar a cargo de mucha gente, todos mucho mayores que yo y de sexo masculino, afortunadamente gente muy respetuosa y trabajadora, de la cual tengo muy bonitos recuerdos. Al siguiente año me casé con el deseo de formar un bonito hogar, por lo que consideré que continuar con este trabajo sería muy delicado y decidí renunciar y dedicarme a la docencia a nivel superior o medio superior, entonces empecé a buscar. Logré conseguir unas horas en la carrera de Ingeniería Civil de la Universidad de Sonora y otras en el CBTis 64 en la especialidad de Topografía.
Muchas fueron mis frustraciones y desencantos al iniciarme en esta labor, ya que mi formación como docente era nula por lo que sentía mucho miedo enfrentarme a grupos tan numerosos sin conocer ninguna estrategia para trabajar con todos al mismo tiempo, pero aún así, con mis libros y cuadernos que llevé como estudiante e imitando las técnicas de enseñanza que utilizaron mis maestros conmigo, me inicié como docente en estos niveles. A partir de entonces he ido capacitándome como docente, he tomado algunos cursos y diplomados en pedagogía, didáctica y otros referentes a la educación.
Ser profesor es una noble pero difícil y delicada tarea, porque trabajamos moldeando la materia prima más valiosa que existe: seres humanos en desarrollo. Significa estar en constante investigación y búsqueda de la actualización. Es una actividad muy gratificante porque permite ayudar a que otros y uno mismo sean mejores personas, humana, social y profesionalmente.
Ser docente en el nivel medio superior, es una responsabilidad muy grande, porque se trabaja con jóvenes en formación, rebeldes pero fácilmente influenciables, con muchos conflictos de personalidad debido a su edad, es la etapa donde deciden algunas de sus preferencias y dependiendo de lo que el maestro les proyecte, puede influir en sus decisiones.
Siento satisfacción cuando logro que mis alumnos se interesen en los temas que les propongo en la clase, que demuestran que los aprendieron y que desean profundizar más en ellos; pero es grande mi desilusión si me encuentro con otros que muestran apatía o repudio hacia esos temas y que no logro cambiar su actitud.
Encontrarme con ex alumnos desenvolviéndose profesionalmente en el campo laboral y que me recuerden; además pensar que en algún momento de su vida colaboré para su formación profesional, social y humana, también es una gran satisfacción.

1 comentario:

  1. Hola Rosa Cecilia
    Muy interesante tu trayectoria profesional, principalmente hablando de la docente, como fue la evolución de tu práctica y la manera con la enfrentastes.

    Un saludo y una felicitación.

    A Valerio.

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